lunes, 8 de agosto de 2011

¿ BAJAS CALIFICACIONES ?



¿SU HIJO TIENE BAJAS CALIFICACIONES?

                                               Por Fernando Serrato[1]

            Esta es una difícil realidad a la que nos enfrentamos muchos padres de familia, creer que  nuestro hijo no es capaz de aprender, nos lo han dicho los maestros, los vecinos, los amigos y los familiares, frases como: ¡Tu hijo es tonto!, ¡No le puedo enseñar nada!  o peor aún, ¡deberías sacarlo de la escuela! ¡ponlo a trabajar, porque para la escuela no sirve! Se van repitiendo continuamente, lastimando nuestra percepción y la autoestima del chico si éste llega a escucharlas. Si a lo anterior sumamos que su rendimiento escolar es bajo, tenemos confirmado nuestro diagnóstico, nuestro hijo es tonto.
            Sin embargo ¿Qué tanta verdad se encierra en estas frases? ¿Será cierto que nuestros hijos son incapaces de aprender?, veámoslo desde otra perspectiva.

            Generalmente los padres de familia hemos visto que si bien nuestros hijos obtienen bajas calificaciones en la escuela, son capaces de sorprendernos en muchas otras actividades, por ejemplo al tocar un instrumento musical, reparar un motor, al expresar una idea, al acomodar un mueble, al observar la naturaleza, etcétera.  Nosotros, los padres, observamos esto y muchas veces les damos poca importancia, a pesar de ello, como veremos a continuación, deberíamos de prestar un poco más de cuidado en ello.

            Hoy en día se ha descubierto que los seres humanos tenemos no una, sino múltiples inteligencias, es decir, que no todos procesamos el conocimiento de la misma manera, ni le damos la misma importancia a las cosas.  Por ello es conveniente que los padres de familia conozcamos de nuestros hijos el tipo de inteligencia que tienen, a fin de que éstos puedan desarrollarla y afinar cada vez en mayor medida.

            El presupuesto básico es que pensemos que nuestros hijos NO SON TONTOS, sino que por el contrario no hemos sabido descubrir la inteligencia que tienen, y por ello nos hemos enfrentado a pensar que son incapaces de aprender, pero esto no es una realidad. 
            Observe el lector el siguiente cuadro que nos presenta un esbozo de algunas de las múltiples inteligencias que se han descubierto hoy en día:

Inteligencia Lógica - matemática, la que utilizamos para resolver problemas de lógica y matemáticas. Es la inteligencia que tienen los científicos. Se corresponde con el modo de pensamiento del  hemisferio lógico y con lo que nuestra cultura ha considerado siempre como la única inteligencia.

Inteligencia Lingüística, la que tienen los escritores, los poetas, los buenos redactores. Utiliza ambos hemisferios cerebrales.

Inteligencia Espacial, consiste en formar un modelo mental del mundo en tres dimensiones, es la inteligencia que tienen los marineros, los ingenieros, los cirujanos, los escultores,  los arquitectos, o los decoradores.

Inteligencia Musical es, naturalmente la de los cantantes, compositores, músicos, bailarines.

Inteligencia Corporal - kinestésica, o la capacidad de utilizar el propio cuerpo para realizar actividades o resolver problemas. Es la inteligencia de los deportistas, los artesanos, los cirujanos y los bailarines.

Inteligencia Intrapersonal, es la que nos permite entendernos a nosotros mismos. No está asociada a ninguna actividad concreta.
Inteligencia Interpersonal, la que nos permite entender a los demás, y la solemos encontrar en los buenos vendedores, políticos, profesores o terapeutas.
La inteligencia intrapersonal y la interpersonal conforman la inteligencia emocional y juntas determinan nuestra capacidad de dirigir nuestra propia vida de manera satisfactoria.
 

Inteligencia Naturalista, la que utilizamos cuando observamos y estudiamos la naturaleza. Es la que demuestran los biólogos o los herbolarios.
Como el lector puede apreciar existen muchos tipos de inteligencia, lo único que nos corresponde es ver cuál de ellas es la que tienen desarrollada nuestros hijos a fin de potenciarla.
            Esto significaría en esencia que nuestros hijos solo necesitan una manera distinta de aprender, y que esto se daría en el momento en que fuésemos capaces de potenciar su tipo de inteligencia.
            Sin embargo ¿Cómo voy a descubrir el tipo de inteligencia que tiene mi hijo?, ¿de qué instrumento me puedo valer?
            Antes de dar al lector un test, sugerimos la observación hecha de manera personal hacia sus hijos, existen en Internet muchos instrumentos para descubrir y potenciar el uso de las inteligencias múltiples.
            Una vez descubierto el tipo de inteligencia, no le queda a usted padre de familia, más que el potenciarla, abrir camino a fin de que su hijo, por sus propios medios, pero con la guía y ayuda suya, pueda desarrollarse de la mejor manera en el ámbito que le toca.

HERRAMIENTAS PARA EL TRABAJO EN LINEA


HERRAMIENTAS PARA EL TRABAJO EN LÍNEA

Básicamente tenemos a INTERNET como la principal herramienta de trabajo, en un sistema colaborativo, pero debemos depurar su uso, facilitando medios específicos de intercomunicación, como lo son las comunidades virtuales especializadas en diferentes temáticas del conocimiento.  Ahí el uso del Chat, de la webcam, del sonido, se convierte en ayudas valiosas para esta herramienta. 
Sin embargo es necesario realizar un diseño previo de cómo se va a desarrollar una clase virtual.  Hay que hacer un “guión previo” para garantizar el éxito de la intercomunicación en línea, teniendo en cuenta aspectos de carácter pedagógico, teorías del aprendizaje, roles del instructor y del estudiante y forma de evaluación en cada caso, que garanticen el aprendizaje de conocimiento y el desarrollo por parte del estudiante, de habilidades y destrezas y no se convierta en una simple comunicación sin propósito alguno.
De ahí su carácter pedagógico, ya que en esta herramienta debe primar la construcción social de conocimiento, el trabajo colectivo, en el cual se negocian los saberes relacionados con un tema.
Otras Herramientas de carácter asincrónico también son útiles.   Por ejemplo el correo electrónico y el uso de la Web  para adquirir información sobre un tema específico son herramientas de gran utilidad en el momento de realizar un diseño previo de una comunicación en línea de carácter académico, teniendo en cuenta la implementación y el control del proceso en línea.
Las principales ventajas que ofrece la educación virtual son la reducción de costos para dar cursos a más número de participantes que lo tradicional en un aula de clases, descentralización y la flexibilidad de horarios, factor de suma importancia pues permite al estudiante calendarizar el curso de la mejor forma posible.
Otra ventaja es la interacción que los cursos generan despertando el interés del estudiante y ayudando a aquellos tímidos a ser de los más activos en clases por medio de foros de discusión y otros medios de participación.
Las herramientas que componen una estrategia de teleformación son, por un lado, diferentes utilidades para la presentación de los contenidos (textos, animaciones, gráficos, videos) y por otro, herramientas de comunicación entre alumnos o entre alumnos y tutores de los cursos (correo electrónico, chat, foros).
En la actualidad se esta pasando del concepto de educación por medio de herramientas tecnológicas de tutorización con apoyo tecnológico, realzando la labor pedagógica de tutores y profesores para construir el conocimiento.
De esta manera, con Internet se ha dado un nuevo paso en el tema de la educación a distancia convirtiéndola en una experiencia virtual. E-Learning es la forma de designar a este tipo de educación que se brinda a través de Internet.

RECOPILACION Y AUTORIAFERNANDO LIZARAZOROCIO BERNAL M.
Rocio Bernal
Licenciada en Educación
 
Fernando A Lizarazo H
Licenciado en Química
Universidad Pedagogica Nacional
Bogotá D.C. Colombia

¿COPIAR Y PEGAR....?





Más allá de copiar y pegar.

Autor: Lic. Jorge A. Gálvez Choy
Profesor del Instituto Tecnológico de Ciudad Madero. México.


Introducción.
Es indudable el valor de las nuevas tecnologías de información y comunicación (TIC) en la educación. La inmensa cantidad de información disponible en medios digitales, el alcance y penetración de la televisión educativa, el uso de la computadora para realizar simulaciones y ejercicios interactivos y sobre todo la vastedad e inmediatez de Internet son algunos claros ejemplos de las bondades de la tecnología que hacen posible mejorar el proceso enseñanza-aprendizaje.
En el caso del tradicional sistema escolarizado, vale la pena reflexionar que la incorporación de tecnología, por si sola no es garantía de un aprendizaje significativo y que su uso no sustituye la importante labor del docente, sino que la complementan. De este modo, debemos considerar a las TIC como medios alternativos que enriquecen y apoyan el quehacer docente, pero que de ninguna manera son el único y/o mejor medio de lograr que nuestros estudiantes aprendan.
Por esto es importante tomar en cuenta las ventajas y desventajas de utilizar determinadas tecnologías basándonos en un análisis contingencial del contexto educativo y la naturaleza del medio, tratando de sacar el máximo provecho de ellas y minimizando sus puntos débiles.
Problemática.
Un ejemplo de la problemática resultante del uso de las TIC, es fácilmente observable con las investigaciones hechas por Internet. 
Como profesor universitario estimulo a mis alumnos a usar Internet para realizar las investigaciones documentales requeridas en mi curso. Sin embargo, después de varios semestres de observación, me llamó la atención un fenómeno repetitivo que se puede resumir en 4 puntos básicos:

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El estudiante considera a Internet como el único medio de búsqueda de información.
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El estudiante considera que los resultados de su búsqueda en Internet son verdaderos per se.
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En la mayoría de los casos, el estudiante se limita a copiar textos y a pegarlos en su trabajo sin ninguna lectura analítica y reflexiva sobre su pertinencia.
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En términos generales, no saben buscar en Internet.
Naturalmente, los resultados de tan pobre acercamiento a la investigación documental son pobres y limitados. Si a esto sumamos una deficiente formación en metodología, nos encontramos con que los estudiantes entregan documentos que rayan entre lo absurdo y el plagio.
Propuesta académica
¿Qué se puede hacer para atacar este fenómeno? ¿Qué responsabilidades tiene el docente para abordar este problema?
En primer termino, el maestro debe enfocar sus requerimientos generales de búsqueda a partir de propuestas que obliguen y motiven al estudiante a explorar de forma más creativa su investigación. En vez de buscar referencias textuales y cerradas, propiciar propuestas abiertas, libres y creativas.
Hace algunos años, le escuche al maestro Edgardo Reyes Salcido la siguiente anécdota: con motivo del aniversario del descubrimiento de América, le encargaron a 2 niños de grupos diferentes una tarea relativa al hecho histórico. A un niño le fue solicitada una biografía de Cristóbal Colon por lo que acudió a una papelería, compró una estampa del navegante genovés, copió la pequeña biografía del reverso y pegó la ilustración.
En cambio, la tarea del segundo niño fue investigar ¿Qué hubiera pasado si Cristóbal Colon no hubiera descubierto América? Como es de imaginarse, para poder llegar a una respuesta se hizo necesaria una investigación abierta en la que el niño tuvo que analizar factores históricos, sociales y económicos, teniendo al final la libertad de proponer una respuesta de acuerdo a su interpretación particular del hecho en cuestión.
Los dos niños obtuvieron buena calificación por su trabajo, pero el aprendizaje del segundo niño fue mucho más sólido que el del niño que solo se limitó a copiar.
Partiendo de este primer enfoque de la función del docente, que estimula la creatividad y desarrolla las habilidades de análisis y síntesis, es posible plantear propuestas concretas para atacar la problemática de los cuatro puntos expuestos en párrafos anteriores.
El estudiante considera a Internet como el único medio de búsqueda de información. Si bien, es cierto que en Internet es posible encontrar revistas, libros, periódicos y ponencias, también es cierto que hay muchas fuentes alternativas para obtener información. 
Solicitar a nuestros estudiantes que consideren en todas sus investigaciones un mínimo de tres alternativas diferentes, con la libertad de seleccionar aquellas que mejores resultados puedan aportar a la investigación es una buena manera de orientar a los alumnos a considerar un espectro más amplio en la búsqueda de fuentes de información.
Algunas fuentes alternativas de información son: bancos de tesis en instituciones de educación superior; entrevistas personales con expertos y personalidades que por su experiencia y conocimientos aporten datos significativos; revistas y periódicos no digitalizados; memorias de congresos y foros académicos; programas de radio y televisión, etc.
El estudiante considera que los resultados de su búsqueda en Internet son verdaderos per se. Sin duda este es uno de los problemas relacionados con la investigación que se presenta con mayor frecuencia. La gran mayoría de los estudiantes creen que por el hecho de estar en Internet, toda la información encontrada es válida.
Tal y como sucede con otros medios, existen muy buenas referencias en Internet con sólido respaldo académico y metodológico, pero también existen paginas que son simple charlatanería. Por esto, es necesario estimular al estudiante a buscar todas las aristas de un punto de investigación y confrontar posturas, de modo que se pueda llegar a una posición propia a partir del análisis de los documentos encontrados.
Un buen ejercicio para demostrar este punto, es solicitar a los estudiantes que preparen un debate a partir de informaciones opuestas o contradictorias encontradas en Internet.
En la mayoría de los casos, el estudiante se limita a copiar textos y a pegarlos en su trabajo sin ninguna lectura analítica y reflexiva sobre su pertinencia. Este es un problema derivado de la deficiente formación metodológica, explicable en estudiantes de nivel inicial y medio pero de ninguna manera justificable en los niveles medio superior y superior.
Existen dos maneras de abordar este problema. La primera consiste en la naturaleza misma de la tarea o investigación. Si el trabajo se plantea en forma cerrada, mayor será la tendencia a copiar y pegar, ya que el estudiante encontrará textualmente la respuesta al encargo del maestro. Por el contrario, si la tarea se plantea abiertamente, como ensayo, caso o análisis, la cita textual de párrafos pierde relevancia pues lo que se evalúa es la aportación personal del estudiante.
Una segunda manera de enfrentar la tendencia a copiar y pegar, es requerir un formato estandarizado para los reportes de investigación, basándose en las técnicas metodológicas o en estándares internacionales, como el de la American Psychological Association (APA). Esto permite que el estudiante se acostumbre a trabajar con el rigor científico de altura que es práctica común en los círculos de investigación.
En términos generales, no saben buscar en Internet. Aunque en términos generales, las nuevas generaciones son más diestras en el manejo de las técnicas computacionales, también es cierto que gran parte de las técnicas que se utilizan están basadas en la costumbre. De este modo, se observa que nuestros estudiantes siguen un mismo procedimiento de búsqueda, sin discriminar tema o profundidad, recurriendo al buscador de moda o al que siempre ha usado.
A este respecto, recomiendo ampliamente dedicar una o dos sesiones de clase a capacitar a nuestros estudiantes sobre las mejores practicas de investigación en Internet, ofreciendo un panorama general de las diferentes alternativas que ofrece el medio al investigador.
Es preferible sacrificar una o dos sesiones de clase a este punto y no estar improvisando sobre la marcha, aumentando la frustración de los alumnos.
A este respecto es muy recomendable la lectura del Capitulo 3 del libro Internet y educación, cuyo autor es Jorge Rey Valzacchi y que trata precisamente de cómo buscar y encontrar información en la web. El texto integro del libro esta disponible en el Portal Educativo de las Américas.

Conclusiones
Si bien la problemática derivada del uso de las TIC en el entorno docente es amplia y variada, este ensayo trata en particular de los problemas generados en el uso de Internet como recurso para la investigación.
De manera general y no exhaustiva, se proponen diversas maneras de atacar el problema, mismas que han sido tratadas de forma empírica con buenos resultados con estudiantes del Instituto Tecnológico de Ciudad Madero.
Por ultimo, este ensayo abre un espacio de reflexión sobre el tema con la idea de generar más propuestas que enriquezcan el debate y den a los maestros herramientas que les permitan mejorar su práctica docente con las TIC.




LA HERMENEUTICA




“HERMENÉUTICA: MARCO DE COMPRENSIÓN DE LA DIVERSIDAD EN EL AULA”


Probablemente uno de los problemas de mayor relevancia en la educación, ha sido el proceso de comprensión y adaptación de docentes y alumnos a una cultura áulica bastante diversificada. En las últimas décadas la clase de poder nos ha dado “heno en cuerno”, argumentando que la educación es igual para todos,  que tenemos las mismas oportunidades, que la currícula se ha diversificado al cambio y se presenta más flexible y que los docentes tienen una visión crítica de su trabajo.
Si ocurre todo esto, por qué alumnos y docentes no logran comprender la diversidad que empapa las aulas desde el nivel básico hasta el posgrado, por qué aún se tiene una visión cerrada a la comprensión de la otredad. Por que dentro de la formación de los docentes (que desde un punto de vista muy particular son el eje central de la apertura a la diversidad en el aula) tal vez no se ha incluido un marco de estudio a la diversidad a la que obligadamente están expuestos docentes y alumnos.
Si bien, comprender, sería ver al otro desde la lógica del otro, por qué se sigue insistiendo en tratar con homogeneidad y sobre todo educar por igual a grupos de 20 a 40 sujetos, con horizontes de vida distintos. Si un docente ha sido formado bajo un enfoque filosófico que incluya la hermenéutica, no tardara en caer en el proceso de interpretación, inclusive en un primer acercamiento al aula, tal vez de lenguaje empleado por los alumnos. Acto seguido interpretará el preinterpretado campo de aquellas formas simbólicas en movimiento, entendidas estas como ideología, lenguaje y cultura, enriqueciendo el proceso mismo de aprendizaje no sólo de los alumnos si no el propio en sí. La hipótesis es que estos constructos significativos  que posee cada sujeto y los comunica a los demás en el aula deben ser reinterpretados por el docente y el propio alumno, para crear un marco hermenéutico de comprensión de la diversidad en el aula.
Y quién sería el principal actor en este proceso hermenéutico, nada menos que el docente, este debe iniciar un análisis de su propio escenario, de su campo, de la propia institución pero esto resulta imposible si en un primer paso no se pude interpretar la vida cotidiana que le envuelve día con día.

L.C.E. Jennifer Quiroz Fragoso
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo

¿ COLONIZACION ?



¿Dijo usted colonización?

(primera parte)

Víctor Hugo Quintanilla Coro

¿Es la colonización –en el sentido más amplio de la palabra- un problema en el actual proceso histórico-social? La respuesta más obvia sería que sí, especialmente si recordamos el discurso de los oprimidos que, a la sazón, ahora ocupan paradójicamente una posición institucionalmente hegemónica (el gobierno). Pero al responder de esta manera también se estaría aceptando y legitimando, por ello, que efectivamente existen los colonizados y los colonizadores, mucho más allá de que ellos -los colonizados y colonizadores- se sepan como tales o no. Esto ya involucra una eticidad negativa para quienes dividen el mundo en contradicciones tan esquemáticas (léase reductivas) como “q¢ara” vs. indígena. La eticidad negativa está en que se habla sobre y por “otros”, asignando una identidad -¿o deberíamos decir estigma?- para precisamente justificar otra identidad, otro estigma, en fin, una política simplemente contraria y reaccionaria.

Sin embargo el problema no termina ahí, porque la primera pregunta implica otra: ¿Para quién o quiénes es la colonización un problema? El asunto, aquí, ya cobra ribetes sumamente complejos, porque unos responderían -ingenuamente quizás- que la colonización es un problema para los colonizados, pero si ellos están precisamente colonizados, es decir, dominados, ¿qué o quién les permitiría plantear su misma condición como un problema a tratar frente a los colonizadores o frente a ellos mismos?[1] La otra respuesta, al parecer menos paradójica, es que la colonización es un problema para los colonizadores. El argumento es muy simple: son ellos –tal vez nosotros- quienes poseen condiciones de posibilidad suficientes para darse un problema a tratar, es decir, para formular el tema de la colonización y asumirla desde diferentes perspectivas y con ello tener un “buen” pretexto para producir un discurso desde la situación de poder en que se localizan. Empero, si es así, ¿acaso ello no es lo mismo que el hecho, por demás evidenciado en ciertos momentos de la historia, de que son los amos quienes pueden hablar acerca de la esclavitud de sus esclavos y no estos mismos sobre su condición? Si fuera así, si fueran los amos, o quienes tienen poder político, los interesados en hablar sobre los efectos de su condición hegemónica, que es la colonización o dominio de otros, ¿no es sospecho que lo hagan a sabiendas de que eso implica simultáneamente auto-cuestionarse? Avanzando un poco más, ¿acaso cuando un presidente o un gobierno (situación de poder institucional) aborda el asunto de la colonización se está cuestionando a sí mismo? No, pues el poder que se tiene para hablar sobre el tema significa que más bien se está reforzando la diferencia abismal entre quienes sí pueden hacerlo (colonizadores) y quienes no pueden hacerlo (colonizados). Esto querría decir que quién dispone del poder de la palabra no está colonizado y quien no posee esta facultad sí lo está. Mas, ¿puede el concepto de colonización simplemente reducirse al hecho de poder o no poder hablar sobre esa condición? Otra vez la disyuntiva: unos dirán que sí y otros que no, pero entonces, ¿qué deberíamos comprender por colonización? Otra pregunta: ¿acaso el mismo hecho de plantear la colonización o dominación como un problema que se debe resolver o tratar no nos hace caer en una contradicción performativa? ¿Cómo sortear el peligro de que el mismo acto de hablar sobre la colonización siendo colonizadores puede suponer nuestra propia destrucción, nuestra propia crisis de sujetos discursivos? Lo contrario no es posible, porque si el esclavo o “los oprimidos, pero no vencidos” pudieran hablar sobre su segregación, el mismo hecho de poder hacerlo cancelaría su condición. Otro tanto con el colonizado. Y todo esto va mucho más allá de las dos inocentes posturas posmodernas de que el colonizado o subalterno puede o no puede hablar.[2] Unos apuestan a que el dominado puede hablar, o sea, descolonizarse, y otros a que no puede hablar, es decir, liberarse, en el más amplio sentido del término liberación. Nos referimos como inocentes posturas a estos locus, porque si el subalterno, dominado o colonizado, puede hablar es porque el mismo sistema social del colonizador o dominador lo permite. Empero si no puede hacerlo, ello se debe a que al sistema social donde se encuentra el dominado no le interesa que éste pueda referirse a su propia situación. Eso quiere decir que si en un contexto de diversidad cultural como el nuestro los llamados subalternos, dominados o marginados de pronto pueden hablar o descolonizarse es porque el mismo sistema social ha hecho posible ello, pero naturalmente no para suicidarse o cancelarse como parte del devenir histórico-social, sino más bien para prolongarse, redefinirse, mas siempre en la misma dirección y con el mismo sentido: “capitalizar” el discurso de los colonizados y a ellos mismos para acentuar más el poder de los colonizadores, o sea, de quienes precisamente pueden hablar colonialmente sobre los ya colonizados y acentuar, de ese modo, su identidad. Esto puede terminar con la siguiente parábola: había una vez un amo y un esclavo. Un día al amo le dieron ganas de hablar sobre el esclavo. Escribió un texto y lo publicó para que otros amos leyeran lo que él pensaba acerca de los esclavos. Pero un día, un esclavo se enojó de todo lo que decían acerca de él en los libros de otros tantos amos que habían escrito sobre los esclavos y hecho famosos a través de ello. El esclavo expresó su opinión, dijo su verdad –comenzó a liberarse-, pero ni bien lo hizo, los amos se identificaron con el discurso del esclavo y escribieron otros tanto libros sobre el discurso de los esclavos, unos para apoyarlo y ver en las palabras del esclavo vetas de originalidad, otros para burlarse de sus ideas y tener algún pretexto para reír en reuniones de amigos que, a la vez, buscaban hacer algo por los pobres esclavos (léase dominados, subalternos, colonizados o indígenas), cosas como pensar intelectualmente por ellos, ya que ellos no quieren o no pueden hacerlo, pues están concentrados en sobrevivir a su condición de colonizados.
¿No hay en la actitud de los amos una subrepticia tendencia a darse siempre protagonismo, al “descubrir” un tema que considerar para poder asistir a eventos organizados precisamente por otros dominadores?[3]

EL LENGUAJE NUESTRA IDENTIDAD


El lenguaje que nos identifica

¿Cuándo comenzamos a conformar nuestra identidad?

Durante el primer año de nuestra  vida, empezamos a conformar nuestra identidad como integrantes de una familia inserta en  una comunidad de cultura y lenguaje. Desde ese momento estamos aprendiendo a ser nosotros mismos. Esta tarea continúa durante toda la vida. Aunque seamos muy chicos, percibimos mensajes de la sociedad que valora o desvalora cómo somos. Nuestra familia y la comunidad pueden reforzar o debilitar esta idea. Las dinámicas de poder también tienen sus influencias sobre nosotros.
Si hablamos de identidad pensamos en quiénes somos, cómo nos ven los demás y cómo nos vemos a nosotros mismos. La identidad nos define tanto como individuos cuanto como grupo al que pertenecemos.
La identidad de un individuo humano incluye género, raza, grupo étnico, clase, cultura, lengua, edad, sexo, entre otras referencias. Todas se combinan para definir un ser único. Pero, asimismo, compartimos algunas como miembros de una comunidad.
El lenguaje es factor de identidad, que nos une al pasado y proyecta al futuro. Además, es un vínculo de símbolos que aglutina  a la comunidad que comparte el mismo código. No sólo es un método de comunicación, lo trasciende porque es una institución social, lazo incuestionable que nos une al pasado, que lo mantiene gravitando sobre nuestra actualidad, que aglutina y es un motor de identificación. Watkins ha dicho que “our ancestors, in a real cultural sense, are our linguistic ancestors.”
Desde un punto de vista científico, a partir de Ferdinand de Saussure se entiende por lengua el sistema de signos orales y escritos del que disponen los miembros de una comunidad para realizar los actos lingüísticos cuando hablan y escriben. La lengua es un inventario que los hablantes no pueden modificar, sólo emplearlo a través del habla, es decir, el conjunto de emisiones que los hablantes producen gracias al inventario del que disponen. Este concepto fue ligeramente modificado por Noam Chomsky, que entiende la lengua como el sistema interiorizado que poseen los hablantes, capaz de generar sus realizaciones lingüísticas. El hablante las evalúa gracias a la competencia, o sea, el dominio inconsciente que tiene de su lengua.
De ninguna manera podemos considerar al lenguaje como algo acabado, inmodificable, terminado, invariable. Debemos sentirnos promotores y formadores del lenguaje, en cuanto somos integrantes de la comunidad hablante. Decía Borges: "El lenguaje no lo hace la Academia, ni el Poder, ni la Iglesia, ni los escritores. El lenguaje lo hacen los cazadores, los pescadores, los obrajeros, los campesinos, los caballeros y los tipos sinceros. Hay que acudir a las bases, donde se forma la lengua". Hablar claro y en buen idioma nos da la identidad.

Surge ahora la pregunta central de nuestro trabajo:

¿Qué hemos perdido y qué hemos ganado en cuanto a nuestra identidad a través del lenguaje en esta era postmoderna?

·              La postmodernidad se abre a la multiplicación de las identidades, el individuo se articula día a día en respuesta a una diversidad de identidades que lo interpelan: 1) identidades de género y sexo. (De hecho, como se puede observar en la moda juvenil, nos dirigimos hacia una sociedad andrógina donde los hombres imitan cada vez más a las mujeres y las mujeres imitan a los hombres.)  2)  identidades étnicas y raciales (las que si bien en algunos puntos geográficos se diferencian claramente, en otros tienden a diluirse por las innumerables migraciones y mestizajes.  3) identidades generacionales y de roles familiares  4) identidades adscritas a estilos de vida y actividades de ocio y creatividad. 5) identidades relacionadas con preferencias profesionales  6) identidades espirituales o religiosas 7) identidades nacionales 8) Identidades lingüísticas.
Tal como decíamos, todas tienden a diluir sus fronteras. En el caso de la lengua la globalización acentuada por la red de Internet, hace que el bilingüismo distinga gran parte de los países desarrollados. En este sentido hemos ganado en cuanto a la incorporación de términos, conceptos, usos adquiridos. Hemos perdido en cuanto a la desvalorización de la propia lengua frente al inglés y la preeminencia de esa lengua en gran parte de sitios y páginas más visitadas de la red.

·              Nos hemos distanciado de nuestras raíces. Vemos cómo cada día se agrandan las distancias generacionales. Los abuelos no se ocupan como antes de culturizar a sus nietos a través de relatos familiares, folclóricos, tradicionales. Son escasos los hogares en los que se transmiten las costumbres, afectados también por los nuevos modelos de familias en los que las relaciones adquieren complicadas estructuras por la formación de sucesivas parejas por parte de los progenitores y la pérdida de los valores tradicionales. Asistimos a una aculturación forzada por los medios de comunicación, en la que nuestros hijos aprenden términos de uso común en otras latitudes ignorando las equivalencias idiomáticas de nuestro país.

·              La pauperización de las ideas. El lenguaje se construye y articula a partir del pensamiento.  Cuanto más pobre sea el desarrollo del pensamiento, tanto más pequeño será el caudal de ideas y vocablos que expresen esas ideas. Vemos cómo el abuso de determinados medios de comunicación (léase televisión) por parte de las jóvenes generaciones, la falta de lectura que amplíe su acervo cultural, estimule su razonamiento y su imaginación, acentuado por el uso cada vez más limitado de vocablos (los expertos estiman que los jóvenes no utilizan en su diálogo cotidiano más de doscientos términos) despiertan la alarma de todos los que nos preocupamos por el futuro del lenguaje.

·              La globalización económica y política compromete la identidad lingüística en tanto y en cuanto compromete la utilización de terminología foránea que termina imponiéndose por el uso intensivo en los medios de comunicación y en general en las comunidades afectadas. La adopción de un nuevo lenguaje afecta la concepción del mundo, porque instaura el pensamiento que sustenta esa terminología.

·              El lenguaje del chat y los mensajes de texto. Ya son sólo un recuerdo las largas cartas que escribían nuestros abuelos para comunicarse con la familia y los amigos distantes. Hoy todo exige velocidad. A la facilidad con que nuestros jóvenes entablan relaciones con sus similares de todo el mundo, se opone la poda y deformación del lenguaje que se asemeja a una jerga jeroglífica. En lo inmediato, lo más perjudicial para los propios jóvenes es que trasladan esta forma de comunicarse a todos los ámbitos, inclusive en la escuela, provocando conflictos con los docentes y deteriorando su comunicación con el resto de la comunidad, que no comprende esos códigos.

·              El lenguaje en tanto instrumento, tiende a ser correlato de la existencia. Por este motivo es lógico que caigan en desuso palabras, frases, modismos, que pierden actualidad (ya nadie habla de linotipo cuando toda la composición gráfica se realiza por computadora, por ejemplo). Del mismo modo, es lógico que gradualmente se incorporen tecnicismos y vocablos apropiados. No se justifican cuando existe el correlato en el lenguaje propio. Aunque a veces, es muy difícil su uso. Volviendo al ejemplo de internet, es más raro escuchar correo electrónico que mail.

·              Tal vez los puristas nos puedan susurrar que "cualquier tiempo pasado fue mejor". Mas no podemos detenernos en esta consideración nostálgica pero incompleta. Cualquier tiempo pasado fue muy bueno, excelente, irrepetible,.... En el pasado hubo hombres que, en cada siglo, posibilitaron respuestas a su mundo.  “Encontrar buques naufragados desde los que extraer tesoros que nos hagan emerger y sumergirnos una y otra vez.” Si nos quedamos en esas experiencias, corremos el riesgo de quedar incomunicados por falta de elementos que permitan el intercambio con nuestros contemporáneos.

·              Hoy es muy difícil establecer fronteras lingüísticas. Ya es complicado establecer los límites territoriales, que en algunos casos son más virtuales que geográficos, por lo tanto se vuelve una utopía intentar definir una línea  taxativa entre lenguajes que se encuentran en continuo intercambio, enriquecimiento mutuo, interacción. Muchos caracterizan esta época como de bilingüismo. Algo que, si se quiere, no es nuevo, ya que si nos fijamos, por ejemplo, en la historia de Europa y sus múltiples alternativas históricas y geográficas caracterizadas por invasiones, dominaciones, conquistas y derrotas, debemos resumir que el bilingüismo y el sincretismo, no son solamente  fenómenos característicos de nuestra época, sino que tienen antecedentes remotos.

·              La lengua de Cervantes, oficial en más de 20 países, es el idioma materno de unos 400 millones de personas, y otros 100 millones lo hablan como segunda lengua, de acuerdo a una investigación realizada por la Universidad de México. A los fines de la comunicación internacional, el español es el segundo idioma del mundo después del inglés. Pero en cantidad de hablantes se ubica cuarto después del mandarín (que hablan 1.000 millones de personas en China), el inglés (500 millones), y el hindi (480 millones de hindúes). Hoy, muchos eligen al idioma español como segundo idioma, e inclusive está de moda aprenderlo en la Argentina por las ventajas económicas (favorecidos por el cambio) y la calidad de enseñanza es similar a la brindada en España. Mantener y aumentar el número de hablantes, sin embargo, no es suficiente para asegurar la conservación de la identidad cultural de la cual la lengua es portadora.

·              La publicidad, es un modelo de pensamiento que se transmite junto con la lengua dominante. Un modelo de valores que no necesariamente corresponde con nuestras formas de percibir el mundo, el ser humano, la vida. Pero que se va instalando paulatina e inconscientemente en nuestras mentes y en nuestros corazones. Al fin y al cabo, ése es el objetivo principal de toda propaganda, persuadirnos de que el modelo ofrecido es el mejor. El lenguaje de la publicidad es importado: se escribe en español (o en cualquier otro idioma), pero el mensaje es una copia del modelo original tanto en su sentido, como en sus valores y en su concepción del mundo. Como lo expresa Joan Costa Solá-Segalés, en una ponencia presentada ante el último Congreso de la Lengua en Valladolid: "La lengua española sirve, pues, de vehículo a esta colonización cultural y económica en la misma medida que depende de ella, la imita y la difunde. Una cerveza, un electrodoméstico, un refresco o un yogur españoles, usan el lenguaje hablado, el de las imágenes y el sonido, que imita - si no reproduce literalmente - la música y las canciones norteamericanas".


Preservar nuestra lengua es preservar la libertad de pensamiento, una particular manera de ver la vida, una identidad cultural que trasciende lo lingüístico y abarca los más variados aspectos. No debemos caer en el purismo a ultranza, que nos aísle perjudicando el intercambio en diversos órdenes de la vida, pero tampoco en la molicie, que termine por borrar las huellas del español, el lenguaje que heredamos de la madre patria que nos une e identifica con los pueblos hermanos, en valores compartidos, en comunidad de origen, de vida, de desarrollo y de objetivos.

LA APATIA ESCOLAR



RELEXIONES SOBRE LA APATIA ESCOLAR

Los que trabajamos junto con docentes tratando de acompañarlos oficiando de co-pensores en la dura tarea de crecer como educadores y de realizar aportes para la transformación de la educación, recibimos a menudo consultas respecto al comportamiento de niños y adolescentes denominado "apatía". Estos educadores señalan a este fenómeno que se ha incrementado en estos últimos tiempos y que afecta a un sinnúmero de alumnos de todas las edades, como "una falta de interés" en la escuela, en las actividades, en el futuro, etc.

    Por supuesto que la apatía  como afección ha sido muy estudiada competentemente por profesionales  de todas las ciencias humanas y tratada en ámbitos terapéuticos de prevención de salud mental. Lo que me lleva a desarrollar este entramado de reflexiones es la necesidad de brindar una respuesta que esperan estos docentes respecto a la posibilidad de hacer algo en la tarea cotidiana  respecto a este fenómeno que además, parece exceder el ámbito escolar para instalarse en la misma sociedad.

   Pero, qué significa "apatía"? Ninguna consideración debería obviar la pregunta ya que esta nos conduce al significado profundo del término y nos permitirá desprender de ella las consideraciones. El término "apatía" proviene de dos vertientes etimológicas: el verbo p£scw (pasjo) en griego significa en primer lugar, "estar afectado por una pasión o sentimiento; experimentar alguna impresión placentera o dolorosa"  De allí se deriva p£qoj (pathos) que significa  "pasión(en todos sus sentidos); sentimiento, sensación, emoción.  En la vertiente latina, muy emparentada con la griega,  y que luego pasará al castellano, se utiliza el verbo "patior": padecer, sufrir, soportar, tolerar, consentir, permitir"  y sus derivados: "patiens" : el paciente y "patientia" : tolerancia, sumisión.  Nótese las sutiles diferencias entre las dos vertientes, la griega y la latina.

    Por otro lado, la palabra "apatía", lleva un prefijo  "a" , uno de cuyos significados es el de "privación, falta de, impotencia".   Reunidos todos estos datos, ¿qué nos aporta este análisis lingüístico al tema que nos ocupa?  Precisamente nos indica que "algo se ha retirado, suprimido, privado" y ese algo es "la pasión, el sentimiento, la experiencia".  La apatía conforma así un estado de sustracción, de ocultamiento, se supresión de estados emocionales, apareciendo como una sensación de vacío, de ausencia. Y lo curioso es que una pequeña partícula, la letra "a" nos ha dado la pista para descubrir en contenido de este fenómeno.

    Y esto es lo que los docentes señalan en su práctica pedagógica: los niños y los adolescentes, ¿qué es lo que retiran, sustraen de su vida escolar? ¿De qué se privan?  ¿Se trata solo de una  situación de tipo personal o está en juego intrincadas redes sociales de interacción?  ¿Porqué sucede esto? ¿Cuáles son sus causas?  Las siguientes reflexiones tratarán de tejer la trama y la urdimbre de la respuesta a esta problemática.

    La primera respuesta a estas preguntas es formular otra pregunta: ¿Cuál es la situación  de niños y adolescentes en el sistema educativo? El paso por el sistema educativo se corresponde a las etapas de la niñez, la pubertad y adolescencia, momentos de ansiedad y de incertidumbre, donde se da una apertura a lo social que trasciende el reducido mundo familiar, muchas veces sin recibir ayuda por parte de las personas adultas. Durante estos años, los alumnos en la escuela no solo aprenden contenidos curriculares, sino otra programación oculta, sutil y silenciosa con la que aprenden reglas de interacción social, relaciones de poder, valores que difieren de los que se predican y que se actúan más allá del lenguaje verbal. Las modalidades de vinculación autoritaria se trasmiten en los estilos de comunicación y aprendizaje y se evidencian en la obsesión por la uniformidad y reglamentaciones disciplinarias, en la ausencia de diálogo, en las actitudes intolerantes frente al disenso. Para muchos alumnos, la escuela se ha convertido en una deshumanizada oficina expendedora de títulos y certificados; en un lugar donde no hay lugar para lo nuevo, lo imprevisto, lo diferente; donde la indisciplina solo es vivida como un ataque personal a los adultos que detentan la autoridad. El alumno que transita los abruptos caminos (curricula) del sistema educativo, también percibe la dicotomía entre aprendizajes escolares y extra-escolares (abismo) Vive el aprendizaje como algo cuya justificación y utilidad está encerrada en si misma; desarrolla actividades organizadas por profesores cuya finalidad muchas veces desconoce. Tiene presente "qué tiene que estudiar", algunas veces no tiene idea de "cómo", ni "para qué" lo tiene que hacer. Percibe objetos frecuentes y naturales de la vida escolar: libros, papeles, pizarrones, tizas, etc. y también el despojo de lo que le es "propio".
   Si se le preguntara para que sirve lo que está estudiando, las respuestas rondarían alrededor del modelo de sociedad: un modelo de "acumulación" y de "marginación" : "pocos llegan, solo los dotados" . Los contenidos los siente como impuestos y ligados rígidamente al contexto en el que fueron aprendidos y su aplicación es posible en contextos similares: el aula. La prioridad excesiva a un reducido sector de la personalidad, hace  que el énfasis esté puesto en algunos factores intelectuales: el "retener"  y el "repetir": exigencias casi exclusivas de los exámenes finales que por algo se llaman finales: toda la educación apunta y termina en ellos.
   No es extraño que muchos docentes se pregunten con razón qué es lo que el alumno "retira", "suprime" en su vida escolar. Es precisamente lo que queda afuera de estos exclusivos factores antes mencionados: el sentir, el experimentar, el observar, el investigar, el intuir, el querer, la pasión por el descubrir, etc.
   Hace poco se realizó una encuesta en un colegio de educación técnica entre alumnos de los últimos años.. Una de las preguntas consistía en señalar "¿qué características de la escuela son más importantes para Ud.?" Algunas  respuestas reflejaban el pensamiento de casi todos los  entrevistados, como por ejemplo: "Una de las características que me parece importante es que cada vez que paso de año, te dan menos ganas de estudiar" .  Esto de "menos ganas de",¿no hace recordar a algo?

   La segregación escolar y las clasificaciones de los niños en el colegio, son otras de las formas brutales de moldeado ("formación", que se le dice) que con frecuencia la escuela realiza. Hay poca preocupación por la personalidad de cada alumno y por el respeto que se merece y la poca que existe, se desvía hacia la categorización y el "etiquetaje"  El ejercicio del poder con frecuencia, se manifiesta sutilmente en juicios, muestras de impaciencia, gestos despreciativos y comentarios desvalorizadores, arrebatos de ira e irritación y los gritos estentóreos (las consultas a los fonoaudiologos, lo atestiguan) Y a todo esto hay que agregar la autodesvalorización del niño y del adolescente como forma de reacción ante el ambiente desvalorizador. Recuérdese que los famosos mecanismos de defensa estudiados por el psicoanálisis también pueden ser reinterpretados sistémicamente como "mecanismos de intercambio" con el medio ambiente.
   El niño desde su más temprana edad va formando lo que se ha denominado el "autoconcepto": el conocimiento que tiene de si mismo. El comportamiento posterior depende de ese autoconcepto en cuanto que el mismo se comportará según lo que cree que es capaz  y no tanto por lo que realmente es. De ahí que muchos alumnos anticipen porque "creen  saber" los resultados de su actitud. Los indicadores son las reacciones de los adultos que lo rodean; lo que éstos esperan del niño condiciona severamente lo que el niño hará. Si se le anticipa un hipotético fracaso, los esfuerzos serán mínimos y esperará malos resultados, dando a los adultos la comprobación de la certeza de sus juicios al tiempo que los refuerzan en sus actitudes desvalorizadoras, generándose así lo que se denomina un "circuito de realimentación".  En realidad no existe un autoconcepto que no haya pasado por los demás. Los niveles de aspiración de los alumnos generalmente están en función de lo que esperan sus docentes. Estas expectativas sobre los alumnos pueden convertirse en "profecías" que se cumplen a  si mismas.  Habría que recordar aquí las investigaciones en el área de la psicología social que se realizaron y que siguen realizándose con los mismos resultados respecto al fenómeno denominado "efecto Pigmalion" (que hace referencia al personaje mitológico que se enamora de su propia obra de tal manera que le impregna vida)
   El alumno se ve en los otros como en un espejo y acaba acomodándose a lo que los otros esperan de él. Es fácil comprobar en ámbitos escolares, la correlación existente entre "malas notas" y una autoimagen negativa: al fracaso escolar se lo identifica con el fracaso personal. El tamiz con que se mide a la persona del alumno muchas veces es exclusivamente escolar: "el estudiante se ha comido a la persona"
   La apatía no es un fenómeno estático para ser estudiado en un gabinete; tiene un destino dinámico: nace, se desarrolla, lleva al desinterés, el desinterés engendra al aburrimiento y éste muestra muchas caras: la pasividad, la inercia, la tristeza e incluso algo muy nuestro: la bronca y desde allí comienza acercarse al otro polo de la apatía: la agresión rebelde. No es muy extraño encontrar sobre todo en adolescentes la alternancia entre apatía, inercia y exasperación en los comportamientos escolares y extra-escolares. Del rechazo pasivo: apatía, inercia, inhibición, ensueño, escape, ausencia, al rechazo activo: agresividad, rebelión.
   Algunos especialistas se han referido a una situación como de contagio: la apatía y el aburrimiento se trasmiten de un alumno a otro, de los alumnos a los profesores, de los profesores a los alumnos y la institución contagia a todos.
   Todo lo que se ha señalado sobre la apatía en niños y adolescentes, podría ser referido a los docentes y educadores. Es que en algún momento los docentes pasan a ocupar el mismo lugar del alumno  en el sistema educativo: el lugar de la desvalorización, la no participación, la marginación en las decisiones, la explotación como trabajador de la educación, la coerción, etc. generando inexorablemente la mutilación afectiva que implica  la apatía y que luego es trasmitida (si se puede decir así) al alumno
   El docente y el educador pueden pensar que sus intenciones son buenas (y ser así en el nivel conciente) puede pretender la reflexión critica, aprendizaje creador, enseñanza activa, promoción de la personalidad, rescate del sujeto, etc., etc. pero definir el vinculo pedagógico como vínculo de dependencia y sometimiento,  y aquí es donde se da una de las contradicciones más severas que sufren muchos docentes que de muy buena fe e intenciones más que nobles, se quejan de comprobar que sus alumnos están afectados por este sindrome del desinterés y la apatía.
    Se predica los méritos del aprendizaje activo, pero en virtud de los supuestos de una natural dependencia, cuanto más pasivo sea el alumno, se cumplirá mejor con los objetivos de una "educación formadora". Y si esto sucediera así, ya está instalada la apatía en el alumno: él sabe que en aras de cumplir con estos objetivos y de ser aceptado deberá "hipotecar" sus propios intereses, su curiosidad, su "pasión".  "Mi educación terminó cuando ingresé a la escuela" dijo alguna vez Bernard Shaw.
   No es imprescindible que la apatía tenga un rostro trágico o deprimente. No consiste precisamente en esto, sino que el núcleo de la cuestión está en el"retiro" y la "supresión" de la propia pasión por un cumplimiento estricto del "principio de rendimiento". Me aventuraría a afirmar que detrás de niños muy rendidores, se esconde el fenómeno de la apatía por sometimiento. A veces se llama educación a lo que no es más que un adiestramiento.
   La apatía y el desinterés tienen muchas fuentes que los engendran. Para poder comprenderlos hay que tener en cuenta: la historia personal, el ambiente familiar, las motivaciones sociales, las influencias de los medios masivos de incomunicación (¿cuántas horas pasa un chico frente al chupete electrónico de la TV?); los modelos propuestos por la sociedad que padres y maestros refuerzan, la situación socioeconómica y política, la tradición cultural, etc. (un famoso pensador del s. XIX lo expresó diciendo: "Los millones y millones de muertos de nuestra historia pasada, nos oprime el cerebro impidiéndonos pensar")
    Sin una percepción totalizadora e integradora y un pensamiento sistémico, casi es imposible tener un panorama medianamente certero de este fenómeno. Nos duele profundamente la comprobación de que la escuela no está adaptada a las necesidades actuales ni los educadores lo suficientemente preparados para enfrentar esta problemática.